UNIDAD 4. LOS RECURSOS HÍDRICOS Y LA ENERGÍA
Contenidos del tema:Cuencas hidrográficas y recursos hídricos.
El agua, un recurso escaso: políticas hidráulicas.
Vertientes hidrográficas españolas.
Los regímenes fluviales.
Aguas superficiales y subterráneas. Acuíferos y humedales.
Recursos energéticos.
Energías no renovables.
Nuclear y renovables alternativas.
Recursos mineros.
La descarbonización y las energías renovables.
La gestión sostenible del agua: trasvases, desalación y reutilización.
Impacto de las actividades humanas sobre los recursos hídricos.
Riesgos naturales relacionados con el agua: sequías e inundaciones.
Huella hídrica y sostenibilidad ambiental.
1. INTRODUCCIÓN
La hidrografía de España (rama de la geografía que estudia las aguas continentales en superficie) está marcada por notables contrastes y desequilibrios hídricos. El trazado de nuestra red fluvial está determinado por factores climáticos y geológicos, como el relieve y los tipos de suelos.
Para entender la hidrografía, es vital dominar dos conceptos clave de la PAU:
Cuenca fluvial: Es el territorio cuyas aguas drenan (desembocan) a un mismo río, lago o mar. (Aclaración: Piensa en la cuenca como un gran "embudo" natural; por ejemplo, toda el agua que cae en Jaén, Córdoba y Sevilla acaba en el río Guadalquivir).
Vertiente hidrográfica: Es el conjunto de cuencas que vierten sus aguas a un mismo mar u océano.
En la Península Ibérica distinguimos tres vertientes principales: Atlántica, Mediterránea y Cantábrica.

2. CARACTERÍSTICAS DE LA RED HIDROGRÁFICA ESPAÑOLA
Nuestra red fluvial presenta unos rasgos muy definidos que suelen ser pregunta frecuente en selectividad:
- Disimetría de la red fluvial: Existe una gran asimetría o falta de proporción, ya que el 69% de la superficiepeninsular vierte sus aguas al Atlántico y solo el 31% al Mediterráneo. (Aclaración: Esto se debe al asculamiento o inclinación de la Meseta Central hacia el oeste tras la orogenia alpina, lo que obliga a los grandes ríos como el Guadalquivir a buscar el Atlántico).
- Adecuación al relieve: Los ríos de llanura (como los de la Meseta y el Guadalquivir) son largos y de escasa pendiente, mientras que los de montaña (cantábricos y mediterráneos, como el Guadalfeo en Granada) son Cortos, con gran desnivel y enorme fuerza erosiva.
- Paralelismo: Los grandes ríos son casi paralelos entre sí (salvo el Ebro) y se alternan con los sistemas montañosos.
- Influencia histórica: Muchas ciudades se fundaron junto a los ríos para usarlos como vías de comunicación y abastecimiento (ej. Córdoba junto al Guadalquivir
3. LOS RÍOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA
Un río es una corriente continua de agua, más o menos caudalosa, que circula por un cauce y desemboca en el mar, en otro río o en un lago, o bien se pierde en el terreno por filtración. Los ríos de la Península Ibérica se integran en una compleja red hidrográfica, cuyas características y distribución están fuertemente condicionadas por el relieve y el clima, lo que genera importantes contrastes hidrológicos en todo el territorio peninsular.
3.1. EL CAUDAL
El caudal de un río, entendido como la cantidad de agua que transporta es un indicador fundamental de su magnitud. El caudal es la cantidad de agua que circula por el cauce de un río. Se mide con un limnímetro en las estaciones de aforo, y se expresa en m3/s.
El caudal varía a lo largo del recorrido del río y según la estación del año en que nos encontremos por la desigualdad de las precipitaciones (que provocan crecidas y estiaje). Suele ser mayor en la desembocadura del río y en las zonas de aporte de los diversos afluentes si la evaporación y filtraciones del río no han disminuido su caudal.
3.1.1. CAUDAL ABSOLUTO (MÓDULO)
El caudal absoluto (o módulo) es la cantidad media de agua evacuada por un río a lo largo de un período extenso, generalmente de 30 años.
• Río más caudaloso de la Península: El Río Duero es el río con el mayor caudal absoluto dela Península Ibérica. Cerca de Oporto (Portugal), registra un caudal medio anual de entre 660 m3/s y 675 m3/s.
• Otros grandes caudales: Le sigue el Río Ebro, que evacua un caudal de 600 m3/s a 614 m3/s. Cabe destacar que, si se limita la medición solo al territorio español, el Ebro supera al Duero.
• Tendencia General: Los caudales absolutos descienden de norte a sur. Los ríos más septentrionales (Duero, Ebro) son los más caudalosos, mientras que el Guadiana y el Guadalquivir son los menos caudalosos entre los grandes colectores, ocupando la parte meridional. Por ejemplo, el Guadiana solo desagua 78.8 m3/s en Ayamonte.
3.1.2. CAUDAL RELATIVO
El caudal relativo mide la cantidad de agua transportada en relación con la superficie de la cuenca que drena. Se expresa en l/s/km2. Este último es el que nos permite valorar la caudalosidad de un curso de agua.
A partir del caudal relativo podemos establecer quelosríos máscaudalosos, en relación a la superficiede su cuenca, seencuentran en el norte de la península (como el Nalón, el Bidasoa o el Miño, el de mayor caudal relativo de la Península), mientras que en el otro extremo situamos a los ríos del sureste peninsular con cuencas más extensas pero con menor caudal relativo (como el Júcar o el Segura).
A partir del caudal relativo podemos establecer quelosríos máscaudalosos, en relación a la superficiede su cuenca, seencuentran en el norte de la península (como el Nalón, el Bidasoa o el Miño), mientras que en el otro extremo situamos a los ríos del sureste peninsular con cuencas más extensas pero con menor caudal relativo (como el Júcar o el Segura).
3.1.3. BALANCE HÍDRICO
El balance hídrico se define como la relación existente entre la cantidad de agua disponible (oferta) y la demanda que se hace de ella. Es un concepto fundamental para entender los recursos hídricos en un territorio, ya que refleja si una cuenca hidrográfica tiene un excedente (balance positivo) o un déficit (balance negativo) de agua. Los valores de caudal y precipitación revelan un marcado desequilibrio hídrico.
Las cuencas de la vertiente cantábrica son muy caudalosas (13.846 Hm3) debido a la abundancia y regularidad de precipitaciones (superiores a 800 mm/año).
Las cuencas de la vertiente atlántica (en general) tienen caudales positivos. El caudal disminuye de norte a sur, siendo los excedentes del Guadiana (1.012 Hm3) y el Guadalquivir (319 Hm3) moderados en comparación con el Duero (4.505 Hm3) o el Tajo (5.115 Hm3).
Las cuencas de la vertiente mediterránea presentan un balance negativo, con la excepción del Ebro (5.323 Hm3). El déficit de la cuenca del Segura, por ejemplo, es de −1.702 Hm3.
3.2. LOS REGÍMENES FLUVIALES
El régimen fluvial es la variación estacional del caudal de un río a lo largo de un año. El estudio del régimen indica si el caudal es regular (pocas variaciones a lo largo de los meses) o irregular (presenta crecidas o estiajes).
La variación del caudal está determinada principalmente por el clima (secuencia estacional de las precipitaciones y la temperatura), la litología (tipo de roca o sustrato, como la caliza, que afecta la permeabilidad), el relieve (altitud y pendiente), la vegetación y, significativamente, por la acción antrópica (intervención humana) mediante obras de regulación como embalses y trasvases.
Para estudiar el régimen fluvial se utiliza el coeficiente de caudal (K), que relaciona el caudal medio mensual con el módulo o caudal medio anual. Un valor inferior a 1 indica aguas bajas, y un valor superior a 1 indica aguas altas.
Los regímenes fluviales se clasifican, básicamente, atendiendo a la procedencia de las aguas que alimentan el río (lluvia o deshielo). Los principales tipos de regímenes que se distinguen en España son el nival, el pluvial y los regímenes mixtos.
3.2.1. RÉGIMEN NIVAL (ALIMENTACIÓN POR NIEVE)
El caudal está determinado por el aporte de la fusión de las nieves. Es propio de los ríos que nacen en las grandes cumbres.
Nival Puro: Es característico de ríos de alta montaña (en torno o por encima de los 2.500 m de altitud). El caudal máximo (aguas altas) se registra a finales de la primavera y en el verano (mayo a julio/junio), debido al deshielo. El mínimo caudal (estiaje) ocurre en invierno debido a que la precipitación se retiene en forma de nieve o hielo. Es el caso del curso superior del río Caldarés (afluente del Gállego, Pirineo) o la Noguera de Tor.
3.2.2. REGÍMENES MIXTOS (NIEVE Y LLUVIA)
Se dan en zonas montañosas donde se recibe precipitación tanto en forma delluvia como de nieve, retenida durante varios meses.
Régimen Nivo-Pluvial: En este caso, predomina la influencia de la nieve, aunque con máximos secundarios de origen pluvial. Es propio de montañas medias (2.000 a 2.500 m). Las aguas altas aparecen en mayo (máximo principal) debido a la fusión de la nieve acumulada en invierno. El estiaje veraniego no es muy profundo. Es propio de ríos pirenaicos y prepirenaicos (como el Segre en Seo de Urgel o el Cinca), y tramos superiores de ríos del Sistema Central o Cordillera Cantábrica (Sella, Nalón, Narcea).
Régimen Pluvio-Nival: En este caso, predomina la influencia de la lluvia, y la influencia nival está atenuada debido a altitudes inferiores (1.600 a 1.800 m). Presenta aguas altas en marzo y abril (primavera) y una recuperación otoñal. Hay un largo estiaje veraniego que se alarga hasta el otoño. Característicos de este régimen son el Eresma (afluente del Duero), ríos de la Cordillera Ibérica (Júcar, Turia, Najerilla) y tramos de ríos del Sistema Central (Tiétar, Adaja, Tormes).
3.2.3. RÉGIMEN PLUVIAL (ALIMENTACIÓN POR LLUVIA)
El caudal está determinado solamente por el régimen de precipitaciones. Varía según el tipo de clima (oceánico o mediterráneo).
• Pluvial oceánico. Caudal abundante y regular durante todo el año. Máximo de caudal entre diciembre y marzo (invierno). El estiaje ocurre en verano (julio, agosto, septiembre), pero no implica escasez severa de caudal. Se da en los ríos gallegos y de la vertiente cantábrica.
• Pluvial mediterráneo continentalizado. Aguas altas en primavera (marzo-mayo) y otoño (noviembre-diciembre). Estiaje veraniego muy pronunciado y largo (de julio a septiembre). Es propio de los ríos del interior peninsular (España seca).
Pluvial mediterráneo puro (o levantino). Caudal escaso e irregular, con un perfil en "dientes de sierra". Presenta picos máximos en primavera (febrero-marzo y mayo-junio) y otoño (septiembre-octubre). Suelen sufrir crecidas catastróficas en otoño (gota fría). Mínimo principal en julio, coincidiendo con la sequía estival. Se da en los ríos del levante mediterráneo (litoral levantino).
• Pluvial subtropical. Caudal muy escaso e irregular. Las aguas altas se deben a las lluvias invernales (febrero-marzo). Estiaje muy acusado y largo, con siete meses por debajo de la unidad (de mayo a noviembre). Es característico de los ríos más meridionales de la Península (cuenca del sur, ej. Guadalhorce).
En España predomina el régimen de tipo pluvial, aunque el nival se da en la cabecera de los ríos de alta montaña, sobre todo en el Pirineo central y occidental, y en Sierra Nevada, pero afecta poco a la Meseta.
3.3. LAS CUENCAS HIDROGRÁFICAS
Una cuenca hidrográfica es la superficie cuyas aguas vierten a un mar o un lago a través de una misma desembocadura. Las cuencas hidrográficas se caracterizan por los siguientes rasgos:
Se encuentran separadas entre sí por divisorias de aguas que coinciden con las cumbres de los relieves montañosos que las delimitan.
Dentro de la cuenca los ríos trazan su propio cauce (espacio por el que circulan) y crean una red fluvial que se organiza jerárquicamente desde los subafluentes y afluentes hasta llegar al río principal.
Existen tres tipos de cuencas:
• Exorreicas o abiertas. Aquéllas en las que el cauce principal de agua desemboca en el mar.
• Endorreicas o cerradas. Aquéllasen lasque el cauce principal o los escurrimientos no desembocan en el mar y, por lo general, dan origen a un lago.
• Criptorreicas. Cuencas cuyas corrientes de agua son subterráneas, alimentadas por la infiltración casi inmediata de la lluvia a través de suelos porosos como los calcáreos.
La elevada altitud media de España y la ausencia de depresiones cerradas, hacen que casi todo el territorio forme parte de un área exorreica, es decir, que esté integrado en la red fluvial que desagua al mar y que apenas retenga el agua de forma natural. En consecuencia, en España hay pocos lagos y zonas pantanosas.
4. LAS VERTIENTES HIDROGRÁFICAS ESPAÑOLAS
Los ríos de la Península ibérica se agrupan en dos grandes vertientes, esto es, el conjunto de cuencas fluviales cuyas aguas desembocan en el mismo mar u océano. Estas dos vertientes son la mediterránea y la atlántica, pero existe en esta última una subvertiente, la cantábrica, debido a las características de sus ríos. Estas dos grandes vertientes están formadas por diez cuencas hidrográficas (cinco cada una de ellas) y las separa la divisoria de aguas, una línea imaginaria que, partiendo de los Pirineos, pasa por los Montes Vascos, Cordillera Cantábrica, Sistema Ibérico y los Sistema Bético. Existe una gran disimetría entre la vertiente atlántica y la mediterránea a causa de la inclinación de la Meseta hacia el oeste a partir del Sistema Ibérico.
4.1. VERTIENTE CANTÁBRICA (O NORTE)
Está formada por los ríos que vierten sus aguas al mar cantábrico (fig.2). Comprendeuna estrecha franja queva de Estaca de Bares hasta la frontera con Francia. Estos ríos comparten unas mismas características:
Son ríos con cursos cortos. Esto se debe a que la cordillera cantábrica se encuentra muy pegada al propio mar cantábrico.
• Nacenaunaconsiderablealturaenla Cordillera Cantábricay tienenque salvar un gran desnivel en muy poco recorrido que no supera el centenar de kilómetros. Este desnivel puede alcanzar más de 2.000 m.
• Debido a quedescienden congran velocidad por lasfuertes pendientes, tienen una gran fuerza erosiva. Esta sería todavía mayor si las laderas de los relieves que atraviesan no estuvieran protegidas por la vegetación. Esto origina en el corte de relieves en hoces profundas y estrechas y la formación de cascadas o rápidos.
Los ríos cantábricos son numerosos, caudalosos y de régimen bastante regular gracias a la abundancia y constancia de las precipitaciones. A pesar de que las cuencas de los ríos que van a desembocar al mar cantábrico ocupan menos espacio que cualquiera de las cuencas de los colectores principales, como por ejemplo el Duero o el Tajo, sin embargo, su producción total de agua puede superar a estos. Aprovechando estas circunstancias y la facilidad que ofrece la topografía abrupta, se construyen pantanos destinados a la producción de energía eléctrica.
Los ríos de la vertiente cantábrica incluyen el Nalón (cuenca de 4.830 km2), el Navia (2.590 km2), el Nervión (1.900 km2), el Sella (1.284 km2), el Deva (1.195 km2), el Bidasoa (710 km2) y el Eo (819 km2).
4.2. VERTIENTE ATLÁNTICA
La vertiente atlántica es la de mayor extensión territorial, pues todos los grandes ríos peninsulares (salvo el Ebro) desaguan en el océano atlántico. Supone aproximadamente el 69% de las aguas superficiales peninsulares. Los ríos de la vertiente atlántica (excluyendo los gallegos por su longitud) presentan las siguientes características, influenciadas por el relieve de la Meseta y la depresión del Guadalquivir:
• Son ríos de gran longitud y pendiente suave. Su gran longitud se debe a que nacen en montañas alejadas de la costa atlántica. El Tajo es el río más largo de la Península Ibérica. El Tajo, con 1007 km, y el Duero, con 897 km, son los más largos, aunque en esta vertiente también hay ríos cortos como el Miño, de 310 km o el Tinto, con 93 km.
• Su fuerza erosiva es generalmente escasa dado que discurren por llanuras extensas, aunque forman barrancos en los desniveles o al encajarse en materiales duros, como ocurre en las penillanuras (ej. el Tajo).
• Presentan variaciones estacionales importantes en su caudal. Tienen un régimen hídrico muy irregular. Sufren un estiaje muy acusado en verano debido a que gran parte de su curso atraviesa zonas de clima mediterráneo continentalizado (España seca), con un gran parón de precipitaciones. Las aguas altas se dan en primavera y otoño.
Las cuencas atlánticas están ocupadas por ríos caudalosos. En general, presentan un balance hídrico positivo. El caudal es abundante debido a la aportación de sus numerosos afluentes que nacen en las montañas que limitan las cuencas (como el Sistema Cantábrico, el Ibérico y el Central).
El caudal de las cuencas atlánticas disminuye conforme más al sur se sitúan, lo que refleja la distribución espacial de las precipitaciones (que decrecen de norte a sur y de oeste a este). Por ello, las cuencas del sur (Guadiana y Guadalquivir) tienen excedentes moderados en comparación con el Duero y el Tajo.
Cuatro grandes cuencas conforman esta vertiente:
A) Cuenca del Duero : Es la cuenca hidrográfica más extensa de la Península (97290 km2), pues ocupa la totalidad de la Submeseta norte. Nace en los Picos de Urbión (en el Sistema Ibérico) y desemboca en Oporto tras recorrer 897 km. Su extensa red de afluentes recoge las aguas de la Cordillera cantábrica, el Sistema Ibérico y el Sistema Central. Su régimen fluvial es pluvio-nival en la cabecera y pluvial en la Meseta. Sus afluentes más importantes son el Pisuerga y el Esla, por el norte, y el Adaja y el Tormes por el sur.
B) Cuenca del Tajo . Es el río más largo de la Península (1007 km, de los cuales 816 km están en territorio español) y la tercera cuenca más extensa (80.600 km2, 57750 km2 en España). Nace en la Sierra de Albarracín (Teruel) y recorre la mitad norte de la Submeseta sur entre el Sistema Central y los Montes de Toledo hasta desembocar en Lisboa
donde forma un estuario. Tiene un régimen pluvio-nival en cabecera fig. 4 Cuenca del Tajo (Sierra de Albarracín), que evoluciona a pluvial. Los afluentes
principales por la margen derecha son el Jarama, el Alberche y el Alagón. Sus afluentes de la izquierda, como el Guadiela, son menos caudalosos.
Cuenca del Guadiana (fig.5). Es la cuarta cuenca hidrográfica más
extensa de la Península con 67733 km2 (de los cuales 555512 km2 se encuentran en España. Aunque tradicionalmente se ha identificado su nacimiento en las Lagunas de Ruidera, hoy se considera que se encuentra aguas abajo, en Villarrubia de los Ojos. Desemboca en el Atlántico por Ayamonte y pasa por ciudades como y su cuenca queda delimitada por los montes de Toledo, Sierra Morena y la cordillera subbética. Tiene un régimen pluvial, con fuerte estiaje. Recibe como afluentes principales el Záncara y el Cigüela por la derecha, y el Jabalón y el Zújar por la izquierda. Es el menos caudaloso de los grandes ríos españoles, pero se han construido en su curso grandes embales para la irrigación de cultivos (como el de la Serena, el mayor de España).
D) Cuenca del Guadalquivir (fig. 6). Tiene una extensión de 57527 km2 y fig. 5 Cuenca del Guadiana más del 90% de su superficie es andaluza. El Guadalquivir nace en la
Sierra de Cazorla y desemboca en Sanlúcar de Barrameda después de recorrer 657 km (es el más corto de los grandes ríos peninsulares). El Guadalquivir es una excepción en España ya que es navegable desde la desembocadura hasta Sevilla. El régimen del Guadalquivir se considera complejo: en su parte alta, es de régimen pluvial subtropical debido a la escasa importancia de las alturas de las sierras de la cabecera y recibe los aportes de sus afluentes, siendo el más importante el Genil que, al nacer en Sierra Nevada, aporta aguas de fusión de las nieves. Esto provoca que el máximo de caudal del Guadalquivir se arrastre al mes de marzo. Recibe las escorrentías de las serranías béticas con afluentes como el Genil, el Guadiana Menor, y el Guadajoz. Por su margen derecha recibe aportes de Sierra Morena
de afluentes menos caudalosos como el Guadalimar, el Jándula, el
Guadalmellato, el Bembezar y el Viar. fig. 6 Cuenca del Guadalquivir
Junto a los grandes colectores de la Meseta (Duero, Tajo, Guadiana) y el Guadalquivir, la vertiente atlántica comprende otros dos sectores: los ríos gallegos y las cuencas atlánticas andaluzas.
4.2.1. RÍOS GALLEGOS
Los ríosgallegos, aunque seincluyen dentro dela vertiente atlántica, presentan similitudes hidrológicas con los ríos dela vertiente cantábrica. Son generalmente ríos cortos, con una pendiente menor que los cantábricos. Presentan un régimen pluvial oceánico, por lo que su caudal se mantiene abundante y regular durante todo el año, sin sufrir períodos de estiaje significativos, o siendo estos mucho más débiles que en otras zonas. La abundancia y regularidad del caudal se debe a las precipitaciones constantes y regulares de la zona. Un rasgo distintivo es que suelen desembocar en rías, formadas por la entrada de agua marina en antiguos valles fluviales.
Entre los ríos gallegos que desembocan en el Atlántico, destaca el Miño, considerado el río gallego por excelencia. Su cuenca hidrográfica es la más extensa de las cuencas cantábricas y gallegas. Nace en las montañas septentrionales de Galicia, en Lugo. Su cuenca tiene una extensión de 12.486 km². Su afluente principal es el Sil. Discurre de norte a sur hasta unirse con el Sil, y su último tramo sirve de frontera con Portugal, desembocando en Tuy.
Otras cuencas gallegas importantes son las de los ríos Ulla (2764 km²), Tambre (1.531 km²) o el Limia (2.370 km²).
4.2.2. CUENCAS ATLÁNTICAS ANDALUZAS
Además del Guadalquivir y el Guadiana (cuya desembocadura está en Ayamonte, en la frontera con Portugal), existen cuencas menores que vierten al Atlántico, especialmente en la costa atlántica andaluza (Golfo de Cádiz). Estos sistemas incluyen ríos como el Guadalete (3677 km), el Odiel (2310 km), el Tinto (739 km) y el Barbate (1290 km). Estos ríos atlánticos andaluces muestran un régimen parecido a los ríos mediterráneos, caracterizado por un fuerte estiaje en verano. El régimen pluvial del Golfo de Cádiz se describe como mediterráneo oceánico, muy seco en verano, pero con tres máximos de precipitaciones en otoño, invierno y primavera (500-700 mm)
4.3. VERTIENTE MEDITERRÁNEA
La vertiente hidrográfica mediterránea constituye el sistema de drenaje de los ríos que vierten sus aguas directamente al mar mediterráneo. Se extiende desde el cabo de Creus, en la frontera francesa, hasta la punta de Tarifa. Hacia el interior, la divisoria de aguas está marcada por el sistema ibérico y los sistemas béticos Comprende 182.661 km², ocupa el 31% de la superficie peninsular y drena aproximadamente el 25% de las aguas peninsulares. A excepción del Ebro, tienen estas características:
Los ríos son generalmente cortos (con la gran excepción del Ebro). Presentan cuencas reducidas y pendientes pronunciadas en sus cabeceras, debido a la proximidad de los relieves montañosos a la costa. Esta fuerte pendiente los hace ríos abarrancados, que erosionan violentamente las laderas deforestadas y arrastran derrubios.
El rasgo más distintivo de los ríos mediterráneos es su caudal escaso e irregular, determinado por la aridez estival y la escasa y desigual distribución de las precipitaciones del clima mediterráneo.
Sufren un estiaje muy acusado en verano. Este período de sequía estival puede ser muy prolongado, especialmente en los ríos más meridionales. La elevada evapotranspiración también contribuye a reducir su caudal.
Son propensos a sufrir crecidas o avenidas catastróficas (riadas). El caudal máximo de crecida puede ser hasta 200 veces superior a la media del caudal mínimo. Estas crecidas ocurren principalmente en otoño y se deben a las lluvias torrenciales o "gota fría" (DANAS) características de la meteorología mediterránea.
En esta vertiente, son frecuenteslas ramblas o torrentes, queson cursosintermitentesquesolo llevan agua deforma ocasional después de lluvias, y que permanecen secos la mayor parte del año.
El balance hídrico de las cuencas mediterráneas es notablemente negativo, a excepción de la cuenca del Ebro. El volumen de precipitaciones es escaso, con medias que apenas alcanzan los 400 mm/año en cuencas como el Segura y el Júcar. Esto resulta en un déficit muy acusado. El déficit anual de la cuenca mediterránea española se estima en unos 5.000 hm³.
Los ríos mediterráneos, como el Segura, Júcar y Turia, son de especial importancia para la agricultura de regadío. La necesidad de agua para la agricultura, la industria y el abastecimiento urbano ha hecho imprescindible la construcción de embalses para regular el caudal y mitigar las crecidas. Para compensar el déficit, se han realizado obras como el costoso trasvase Tajo-Segura.
Las cuencas hidrográficas más importantes de la vertiente mediterránea (excluyendo la del Ebro) son: la cuenca catalana, la levantina y la mediterránea andaluza.
4.3.1. CUENCA DEL EBRO
La Cuenca Hidrográfica del Ebro es la cuenca más importante de la vertiente mediterránea y representa una notable excepción dentro de las característicasfluvialesdel Mediterráneo peninsular. El Ebronacecerca del lago kárstico de Fontibre, en la Sierra de Híjar (cordillera cantábrica) y recorre el valle que lleva su nombre, enmarcado entre la cordillera Cantábrica, los Pirineos, el Sistema Ibérico y la cordillera Costero-catalana, hasta desembocar en Deltebre (Tarragona) donde genera un delta.
La cuenca del Ebro es la más extensa de España y la segunda más grande de toda la península ibérica, con una superficie de 85.534 km2. Con una longitud de 930 km, el Ebro es el río más largo de España y el segundo de la Península.
fig. 7 Cuenca del Ebro El Ebro es el río más caudaloso de España, con un caudal medio registrado
de 600.0 m³/s en Deltebre y un volumen total de recursos de 6.948 hm³/año. Su caudal absoluto en Zaragoza es de 234,32 m³/s. A diferencia de la mayoría de las cuencas mediterráneas, que presentan déficits, la cuenca del Ebro tiene un balance hídrico positivo de 5.323 Hm³.
El Ebro drena una gran extensión, recogiendo el aporte de sus afluentes pirenaicos e ibéricos. Los afluentes pirenaicos (margen derecha) másdestacadosson elAragón,Gállego ySegre. Por su parte, losafluentesibéricos (marguen derecha) aportan un caudal menor, destacando el Jalón.
régimen del Ebro es el más complejo de las grandes arterias peninsulares. Predomina el régimen pluvio-nival. En su curso superior (cerca de sus fuentes), presenta un carácter pluvio-nival. A medida que se adentra en la Depresión del Ebro, este carácter es sustituido por el pluvial mediterráneo debido a los aportes locales. Al recibir los grandes aportes, recupera su carácter pluvio-nival, que mantiene hasta su desembocadura (en Tortosa). Esto da como resultado un caudal irregular, con un estiaje acusado en verano, registrando su mínimo en agosto. Las avenidas (crecidas) suelen ser primaverales, coincidiendo con la fusión acelerada de las nieves invernales en las zonas montañosas.


4.3.2. CUENCAS CATALANAS O CUENCA INTERNA DE CATALUÑA
Estas cuencas suman algo más de 15000 km². Nacen en los Pirineos orientales o en las cordilleras costero-catalanas. Los ríos catalanes presentan regímenes fluviales irregulares. Su régimen se clasifica como de alimentación mixta o pluvio-nival en las cabeceras, ya que reciben aportes de las cimas del Pirineo. Son cursos que acusan fuertes periodos de sequía. La influencia del clima mediterráneo provoca un estiaje acusado en verano. Son ríos muy cortos y de fuerte pendiente desde su nacimiento. Entre ellos destacan el Ter (3.010 km²), el Llobregat (4.948 km²), el Fluviá y el Muga.
4.3.3. CUENCA DEL LEVANTE
Los ríos de la cuenca del Levante se localizan en la franja costera mediterránea, principalmente en el litoral valenciano. Nacen en el sistema ibérico y en la cordillera subbética. El régimen de estos ríos es pluvial mediterráneo levantino o pluvial mediterráneo puro, característico del litoral levantino. Tienen un caudal escaso o muy reducido y son altamente irregulares. La escasa precipitación (medias que apenas alcanzan los 400 mm/año en cuencas como el Júcar y el Segura) y la elevada
evapotranspiración contribuyen a este caudal reducido. Presentan un fuerte y profundo estiaje estival (sequía de verano), coincidiendo con el parón de precipitaciones del clima mediterráneo. Son propensos a sufrir crecidas torrenciales y catastróficas (riadas), que ocurren principalmente en otoño. Estas crecidas son causadas por las lluvias torrenciales, a
menudo asociadas al fenómeno de la "gota fría" o DANAS. La construcción
fig. 8 Cuenca del Levante
de embalses se realiza en parte para intentar regular el caudal y mitigar estas crecidas devastadoras.
Las principales cuencas, clasificadas como de tamaño mediano, son las de los ríos Júcar (21.527 km2), Turia (6.394 km2), Mijares (4.028 km2) y Segura (14.936 km2). Todos ellos con cabecera en el sistema ibérico salvo el Segura que nace en la cordillera subbética. Otros ríos relevantes de esta cuenca son el Vinalopó (1.691 km2), el Palancia (910 km2) y el Serpis (752 km2).
4.3.3. CUENCAS MERIDIONALES ANDALUZAS
Esta zona, también denominada la cuenca del sur o ríos meridionales, presenta las características másextremasdel clima mediterráneo. Recogen las aguas que descienden de la cordillera penibética y de los sistemas béticos en general, desembocando directamente en el Mediterráneo. Son ríos muy cortos y con cuencas reducidas. Las cuencas mediterráneas andaluzas cuentan con ríos que tienen que salvar grandes desniveles, pero cuyo poder erosivo es menor que los ríos cantábricos debido a que su caudal esmuyescaso eirregular. Presentan el régimen pluvialsubtropical, con un estiaje veraniego muy acusado y largo (de tres a cuatro meses). Las aguas altas (caudal máximo) se deben principalmente a las lluvias invernales (febrero-marzo) y disminuyen en enero.
La cuenca más importante es la del río Guadalhorce (3.147 km2), aunque fig. 9 Cuenca sur existen otras cuencas destacadas como las de los ríos Guadiaro (1.504
km2), Guadalfeo (1.150 km2), Almanzora (2.650 km2), Andarax (2.187 km2) y Adra (747 km2).
Los archipiélagos balear y canario carecen de una red hidrográfica y de ríos propiamente dichos. Poseen arroyos o corrientes de agua de escaso caudal, alimentados por manantiales. En Canarias, la sobreexplotación de los acuíferos ha supuesto que apenas existan arroyos permanentes en la actualidad. Estos cauces intermitentes de agua reciben el nombre de torrentes en Baleares y barrancos en Canarias.
5. USO Y APROVECHAMIENTO DE LAS AGUAS
El aprovechamiento hídrico se define como el conjunto de actividades y sistemas destinados a la gestión y utilización del agua para diversos propósitos humanos y económicos.
5.1. CONTEXTO HISTÓRICO
El aprovechamiento del agua en España tiene una rica historia que se remonta a la época romana, con la construcción de acueductos y sistemas de regadío. Posteriormente, los musulmanes desarrollaron una sofisticada cultura del agua orientada a la agricultura, sentando las bases de muchas prácticas que aún continúan, especialmente en las huertas de Valencia, Murcia y la campiña andaluza. Ya en 1900 existía un importante número de presas en España, pero fue durante el siglo XX cuando su cifra aumentó espectacularmente, con el Plan Nacional de Obras Públicas de 1933 y a partir de 1960 en la dictadura franquista.
5.2. BALANCE HÍDRICO
El balance hídrico es a la relación entre la cantidad de agua disponible (aportación) y la demanda que se hace de ella en un territorio. Este balance es un indicador crucial para la gestión de los recursos hídricos. El clima es el factor más influyente en la variación de los balances hídricos. Para el análisis del balance hídrico es necesario conocer tanto la oferta de agua como su demanda:
Oferta (aportación natural). La cantidad de agua que transporta un río (su caudal) procede de la escorrentía; esta tiene una relación directa con el total de precipitaciones que registra un clima. Se estima que el volumen medio de precipitaciones en España es de 346.000 hm3, pero aproximadamente dos tercios de este volumen se devuelve a la atmósfera mediante la evapotranspiración, quedando el tercio restante como aportación a la red fluvial.
Demanda (usos y consumo). La interferencia humana en los regímenes fluviales se debe a la necesidad de almacenar agua para consumo humano y usos agrícolas o industriales.
Aunque el balance hídrico en España es positivo en total, se distribuye de manera muy irregular, lo que crea notables contrastes hidrológicos.
Zonas con excedente (balance hídrico positivo). Los saldos son positivos en las cuencas situadas al norte del Tajo. La vertiente atlántica en su conjunto tiene un excedente cercano a 25.000 hm3.
o Las cuencas de la vertiente cantábrica (como la del Miño, Sil, Nalón, Deva y Nervión) son muy caudalosas y registran un balance positivo significativo (13846 hm3) debido a la abundancia y regularidad de precipitaciones (superiores a 800 mm/año).
o Las cuencas de la Meseta y el sur atlántico también son positivas, pero el caudal disminuye de norte a sur. Ejemplos son el Duero (4.505 hm3) y el Tajo (5.115 hm3). El río Ebro, que desagua en el Mediterráneo, es la excepción, con un balance positivo de 5.323 hm3.
Zonas con Déficit (Balance Negativo): La vertiente mediterránea en su conjunto presenta déficits muy acusados. o El déficit de la cuenca mediterránea española se estima en unos 5000 hm3 anuales.
o Comunidades como Andalucía, Murcia, la Comunidad Valenciana, Cataluña, las Islas Baleares y las Islas Canarias tienen un balance hídrico negativo.
o Ejemplos de cuencas con déficit: la cuenca del Segura (−1.702 hm3) y las Islas Canarias (−111 hm3).
Debido a estos desequilibrios, se hace necesaria la regulación de las cuencas mediante la construcción de embalses y trasvases (como el Trasvase Tajo-Segura, que compensa el déficit del Levante) para llevar agua a las zonas deficitarias.
5.3. PRINCIPALES USOS DEL AGUA
La demanda actual de agua en España supera los 30.000 hm³. El consumo se clasifica en usos consuntivos (donde el agua se consume o evapora) y usos no consuntivos (donde se utiliza en su medio natural).
5.3.1. USOS CONSUNTIVOS (AGRARIO, URBANO E INDUSTRIAL)
El consumo de agua se distribuye de manera muy desigual entre los diferentes sectores, predominando claramente el sector primario:
1. Usos agrarios (regadío). Constituyen el mayor porcentaje del consumo total, estimado en el 80%. Los usos agrarios son considerados usos consuntivos, y el agua utilizada en la agricultura se consume casi totalmente. Los ríos mediterráneos (Segura, Júcar, Turia) tienen especial importancia para la agricultura de regadío, a pesar de su caudal reducido e irregular. Las cuencas que más agua dedican al riego son la del Segura (14% de la superficie de la cuenca), seguida por la del Ebro (9%) y las del Guadalquivir y Júcar (7%).
2. Abastecimientos urbanos e industriales. Representan el resto del consumo consuntivo.
a. Uso urbano: Supone alrededor del 14% del consumo total. Se utiliza para usos domésticos y servicios públicos. El consumo medio es superior a 300 litros por habitante al día, y en zonas turísticas existe una fuerte estacionalidad en la demanda.
b. Uso industrial: Supone alrededor del 6% o 7% del consumo total. El agua se utiliza para procesos como refrigeración o limpieza. Aunque las industrias suelen devolver el agua al medio natural (uso no totalmente consuntivo), la reutilización no siempre es posible si los vertidos son muy contaminantes.
5.3.2. USOS NO CONSUNTIVOS (ENERGÉTICOS Y AMBIENTALES)
El agua también cumple funciones energéticas y recreativas, sin ser consumida del medio:
Producción hidroeléctrica. El agua es una fuente energética crucial. España cuenta con más de 1.350 centrales hidroeléctricas (de las que cerca de 1.200 son centrales de menos de 10 MW), generalmente ubicadas en los cursos altos de los grandes ríos. Las condiciones morfológicas del relieve condicionan el tipo de centrales, aprovechando desniveles o valles encajados. El máximo potencial energético se encuentra en el Norte.
Ambiental y recreativo. Incluye el ocio, el recreo náutico y el valor paisajístico.
5.3.3. SISTEMAS DE GESTIÓN E INFRAESTRUCTURAS (INTERVENCIÓN HUMANA)
La intervención humana (factores antrópicos) modifica significativamente los regímenes fluviales. La gestión del agua se regula mediante las confederaciones hidrográficas (entidades de competencia estatal que administran las grandes cuencas) y las agencias del agua autonómicas para las cuencas internas.
Las obras humanas responden a una doble necesidad: regular las cuencas para disminuir riesgos de inundaciones y almacenar agua para usos económicos.
1. Embalses y presas. Son fundamentales para la regulación del caudal y el almacenamiento de agua. Permiten regularizar el caudal de los ríos (minimizando los efectos destructivos de las crecidas y los estiajes agudos). La retención de derrubios (sedimentos) en los pantanos ha provocado una disminución de la carga transportada por los ríos, lo que lleva a un retroceso de la línea de costa en las desembocaduras deltaicas, como se observa en el Ebro y el Llobregat.
2. Trasvases fluviales. Son obras de ingeniería que conectan cuencas para compensar el déficit hídrico regional. El Trasvase Tajo-Segura es uno de los proyectos hidráulicos más significativos. Su objetivo es aliviar la situación del Levante, una zona deficitaria.
3. Desaladoras. Se utilizan para obtener agua potable a partir del agua marina, especialmente en zonas con escasez como Canarias (que fue pionera en los años 60) y el litoral mediterráneo.
4. Depuradoras. Las aguas residuales urbanas deben depurarse. El agua reutilizada, aunque en aumento, sigue siendo escasa (solo el 10,7% del total reciclado se aprovecha) y se destina mayoritariamente a la agricultura.
5.3.4. PLANIFICACIÓN Y DESAFÍOS
La gestión del agua se enfoca en la sostenibilidad y la eficiencia. La Ley de Aguas de 1985 y la Directiva Marco del Agua de 2000 (que busca la protección de ecosistemas, el uso sostenible y la reducción de la contaminación) son pilares legales. Los principales desafíos actuales incluyen el consumo excesivo, la creciente demanda, el uso inadecuado y la contaminación. La planificación hidrológica debe abordar tanto las necesidades actuales como los retos futuros relacionados con el cambio climático y la presión sobre los recursos, especialmente en las cuencas del sur peninsular y mediterráneas.
1. INTRODUCCIÓN
La hidrografía de España (rama de la geografía que estudia las aguas continentales en superficie) está marcada por notables contrastes y desequilibrios hídricos. El trazado de nuestra red fluvial está determinado por factores climáticos y geológicos, como el relieve y los tipos de suelos.
Para entender la hidrografía, es vital dominar dos conceptos clave de la PAU:
Cuenca fluvial: Es el territorio cuyas aguas drenan (desembocan) a un mismo río, lago o mar. (Aclaración: Piensa en la cuenca como un gran "embudo" natural; por ejemplo, toda el agua que cae en Jaén, Córdoba y Sevilla acaba en el río Guadalquivir).
Vertiente hidrográfica: Es el conjunto de cuencas que vierten sus aguas a un mismo mar u océano.
En la Península Ibérica distinguimos tres vertientes principales: Atlántica, Mediterránea y Cantábrica.

2. CARACTERÍSTICAS DE LA RED HIDROGRÁFICA ESPAÑOLA
Nuestra red fluvial presenta unos rasgos muy definidos que suelen ser pregunta frecuente en selectividad:
- Disimetría de la red fluvial: Existe una gran asimetría o falta de proporción, ya que el 69% de la superficiepeninsular vierte sus aguas al Atlántico y solo el 31% al Mediterráneo. (Aclaración: Esto se debe al asculamiento o inclinación de la Meseta Central hacia el oeste tras la orogenia alpina, lo que obliga a los grandes ríos como el Guadalquivir a buscar el Atlántico).
- Adecuación al relieve: Los ríos de llanura (como los de la Meseta y el Guadalquivir) son largos y de escasa pendiente, mientras que los de montaña (cantábricos y mediterráneos, como el Guadalfeo en Granada) son Cortos, con gran desnivel y enorme fuerza erosiva.
- Paralelismo: Los grandes ríos son casi paralelos entre sí (salvo el Ebro) y se alternan con los sistemas montañosos.
- Influencia histórica: Muchas ciudades se fundaron junto a los ríos para usarlos como vías de comunicación y abastecimiento (ej. Córdoba junto al Guadalquivir
3. LOS RÍOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA
Un río es una corriente continua de agua, más o menos caudalosa, que circula por un cauce y desemboca en el mar, en otro río o en un lago, o bien se pierde en el terreno por filtración. Los ríos de la Península Ibérica se integran en una compleja red hidrográfica, cuyas características y distribución están fuertemente condicionadas por el relieve y el clima, lo que genera importantes contrastes hidrológicos en todo el territorio peninsular.
3.1. EL CAUDAL
El caudal de un río, entendido como la cantidad de agua que transporta es un indicador fundamental de su magnitud. El caudal es la cantidad de agua que circula por el cauce de un río. Se mide con un limnímetro en las estaciones de aforo, y se expresa en m3/s.
El caudal varía a lo largo del recorrido del río y según la estación del año en que nos encontremos por la desigualdad de las precipitaciones (que provocan crecidas y estiaje). Suele ser mayor en la desembocadura del río y en las zonas de aporte de los diversos afluentes si la evaporación y filtraciones del río no han disminuido su caudal.
3.1.1. CAUDAL ABSOLUTO (MÓDULO)
El caudal absoluto (o módulo) es la cantidad media de agua evacuada por un río a lo largo de un período extenso, generalmente de 30 años.
• Río más caudaloso de la Península: El Río Duero es el río con el mayor caudal absoluto dela Península Ibérica. Cerca de Oporto (Portugal), registra un caudal medio anual de entre 660 m3/s y 675 m3/s.
• Otros grandes caudales: Le sigue el Río Ebro, que evacua un caudal de 600 m3/s a 614 m3/s. Cabe destacar que, si se limita la medición solo al territorio español, el Ebro supera al Duero.
• Tendencia General: Los caudales absolutos descienden de norte a sur. Los ríos más septentrionales (Duero, Ebro) son los más caudalosos, mientras que el Guadiana y el Guadalquivir son los menos caudalosos entre los grandes colectores, ocupando la parte meridional. Por ejemplo, el Guadiana solo desagua 78.8 m3/s en Ayamonte.
3.1.2. CAUDAL RELATIVO
El caudal relativo mide la cantidad de agua transportada en relación con la superficie de la cuenca que drena. Se expresa en l/s/km2. Este último es el que nos permite valorar la caudalosidad de un curso de agua.
A partir del caudal relativo podemos establecer quelosríos máscaudalosos, en relación a la superficiede su cuenca, seencuentran en el norte de la península (como el Nalón, el Bidasoa o el Miño, el de mayor caudal relativo de la Península), mientras que en el otro extremo situamos a los ríos del sureste peninsular con cuencas más extensas pero con menor caudal relativo (como el Júcar o el Segura).
A partir del caudal relativo podemos establecer quelosríos máscaudalosos, en relación a la superficiede su cuenca, seencuentran en el norte de la península (como el Nalón, el Bidasoa o el Miño), mientras que en el otro extremo situamos a los ríos del sureste peninsular con cuencas más extensas pero con menor caudal relativo (como el Júcar o el Segura).
3.1.3. BALANCE HÍDRICO
El balance hídrico se define como la relación existente entre la cantidad de agua disponible (oferta) y la demanda que se hace de ella. Es un concepto fundamental para entender los recursos hídricos en un territorio, ya que refleja si una cuenca hidrográfica tiene un excedente (balance positivo) o un déficit (balance negativo) de agua. Los valores de caudal y precipitación revelan un marcado desequilibrio hídrico.
Las cuencas de la vertiente cantábrica son muy caudalosas (13.846 Hm3) debido a la abundancia y regularidad de precipitaciones (superiores a 800 mm/año).
Las cuencas de la vertiente atlántica (en general) tienen caudales positivos. El caudal disminuye de norte a sur, siendo los excedentes del Guadiana (1.012 Hm3) y el Guadalquivir (319 Hm3) moderados en comparación con el Duero (4.505 Hm3) o el Tajo (5.115 Hm3).
Las cuencas de la vertiente mediterránea presentan un balance negativo, con la excepción del Ebro (5.323 Hm3). El déficit de la cuenca del Segura, por ejemplo, es de −1.702 Hm3.
3.2. LOS REGÍMENES FLUVIALES
El régimen fluvial es la variación estacional del caudal de un río a lo largo de un año. El estudio del régimen indica si el caudal es regular (pocas variaciones a lo largo de los meses) o irregular (presenta crecidas o estiajes).
La variación del caudal está determinada principalmente por el clima (secuencia estacional de las precipitaciones y la temperatura), la litología (tipo de roca o sustrato, como la caliza, que afecta la permeabilidad), el relieve (altitud y pendiente), la vegetación y, significativamente, por la acción antrópica (intervención humana) mediante obras de regulación como embalses y trasvases.
Para estudiar el régimen fluvial se utiliza el coeficiente de caudal (K), que relaciona el caudal medio mensual con el módulo o caudal medio anual. Un valor inferior a 1 indica aguas bajas, y un valor superior a 1 indica aguas altas.
Los regímenes fluviales se clasifican, básicamente, atendiendo a la procedencia de las aguas que alimentan el río (lluvia o deshielo). Los principales tipos de regímenes que se distinguen en España son el nival, el pluvial y los regímenes mixtos.
3.2.1. RÉGIMEN NIVAL (ALIMENTACIÓN POR NIEVE)
El caudal está determinado por el aporte de la fusión de las nieves. Es propio de los ríos que nacen en las grandes cumbres.
Nival Puro: Es característico de ríos de alta montaña (en torno o por encima de los 2.500 m de altitud). El caudal máximo (aguas altas) se registra a finales de la primavera y en el verano (mayo a julio/junio), debido al deshielo. El mínimo caudal (estiaje) ocurre en invierno debido a que la precipitación se retiene en forma de nieve o hielo. Es el caso del curso superior del río Caldarés (afluente del Gállego, Pirineo) o la Noguera de Tor.
3.2.2. REGÍMENES MIXTOS (NIEVE Y LLUVIA)
Se dan en zonas montañosas donde se recibe precipitación tanto en forma delluvia como de nieve, retenida durante varios meses.
Régimen Nivo-Pluvial: En este caso, predomina la influencia de la nieve, aunque con máximos secundarios de origen pluvial. Es propio de montañas medias (2.000 a 2.500 m). Las aguas altas aparecen en mayo (máximo principal) debido a la fusión de la nieve acumulada en invierno. El estiaje veraniego no es muy profundo. Es propio de ríos pirenaicos y prepirenaicos (como el Segre en Seo de Urgel o el Cinca), y tramos superiores de ríos del Sistema Central o Cordillera Cantábrica (Sella, Nalón, Narcea).
Régimen Pluvio-Nival: En este caso, predomina la influencia de la lluvia, y la influencia nival está atenuada debido a altitudes inferiores (1.600 a 1.800 m). Presenta aguas altas en marzo y abril (primavera) y una recuperación otoñal. Hay un largo estiaje veraniego que se alarga hasta el otoño. Característicos de este régimen son el Eresma (afluente del Duero), ríos de la Cordillera Ibérica (Júcar, Turia, Najerilla) y tramos de ríos del Sistema Central (Tiétar, Adaja, Tormes).
3.2.3. RÉGIMEN PLUVIAL (ALIMENTACIÓN POR LLUVIA)
El caudal está determinado solamente por el régimen de precipitaciones. Varía según el tipo de clima (oceánico o mediterráneo).
• Pluvial oceánico. Caudal abundante y regular durante todo el año. Máximo de caudal entre diciembre y marzo (invierno). El estiaje ocurre en verano (julio, agosto, septiembre), pero no implica escasez severa de caudal. Se da en los ríos gallegos y de la vertiente cantábrica.
• Pluvial mediterráneo continentalizado. Aguas altas en primavera (marzo-mayo) y otoño (noviembre-diciembre). Estiaje veraniego muy pronunciado y largo (de julio a septiembre). Es propio de los ríos del interior peninsular (España seca).
Pluvial mediterráneo puro (o levantino). Caudal escaso e irregular, con un perfil en "dientes de sierra". Presenta picos máximos en primavera (febrero-marzo y mayo-junio) y otoño (septiembre-octubre). Suelen sufrir crecidas catastróficas en otoño (gota fría). Mínimo principal en julio, coincidiendo con la sequía estival. Se da en los ríos del levante mediterráneo (litoral levantino).
• Pluvial subtropical. Caudal muy escaso e irregular. Las aguas altas se deben a las lluvias invernales (febrero-marzo). Estiaje muy acusado y largo, con siete meses por debajo de la unidad (de mayo a noviembre). Es característico de los ríos más meridionales de la Península (cuenca del sur, ej. Guadalhorce).
En España predomina el régimen de tipo pluvial, aunque el nival se da en la cabecera de los ríos de alta montaña, sobre todo en el Pirineo central y occidental, y en Sierra Nevada, pero afecta poco a la Meseta.
3.3. LAS CUENCAS HIDROGRÁFICAS
Una cuenca hidrográfica es la superficie cuyas aguas vierten a un mar o un lago a través de una misma desembocadura. Las cuencas hidrográficas se caracterizan por los siguientes rasgos:
Se encuentran separadas entre sí por divisorias de aguas que coinciden con las cumbres de los relieves montañosos que las delimitan.
Dentro de la cuenca los ríos trazan su propio cauce (espacio por el que circulan) y crean una red fluvial que se organiza jerárquicamente desde los subafluentes y afluentes hasta llegar al río principal.
Existen tres tipos de cuencas:
• Exorreicas o abiertas. Aquéllas en las que el cauce principal de agua desemboca en el mar.
• Endorreicas o cerradas. Aquéllasen lasque el cauce principal o los escurrimientos no desembocan en el mar y, por lo general, dan origen a un lago.
• Criptorreicas. Cuencas cuyas corrientes de agua son subterráneas, alimentadas por la infiltración casi inmediata de la lluvia a través de suelos porosos como los calcáreos.
La elevada altitud media de España y la ausencia de depresiones cerradas, hacen que casi todo el territorio forme parte de un área exorreica, es decir, que esté integrado en la red fluvial que desagua al mar y que apenas retenga el agua de forma natural. En consecuencia, en España hay pocos lagos y zonas pantanosas.
4. LAS VERTIENTES HIDROGRÁFICAS ESPAÑOLAS
Los ríos de la Península ibérica se agrupan en dos grandes vertientes, esto es, el conjunto de cuencas fluviales cuyas aguas desembocan en el mismo mar u océano. Estas dos vertientes son la mediterránea y la atlántica, pero existe en esta última una subvertiente, la cantábrica, debido a las características de sus ríos. Estas dos grandes vertientes están formadas por diez cuencas hidrográficas (cinco cada una de ellas) y las separa la divisoria de aguas, una línea imaginaria que, partiendo de los Pirineos, pasa por los Montes Vascos, Cordillera Cantábrica, Sistema Ibérico y los Sistema Bético. Existe una gran disimetría entre la vertiente atlántica y la mediterránea a causa de la inclinación de la Meseta hacia el oeste a partir del Sistema Ibérico.
4.1. VERTIENTE CANTÁBRICA (O NORTE) Está formada por los ríos que vierten sus aguas al mar cantábrico (fig.2). Comprendeuna estrecha franja queva de Estaca de Bares hasta la frontera con Francia. Estos ríos comparten unas mismas características:
Son ríos con cursos cortos. Esto se debe a que la cordillera cantábrica se encuentra muy pegada al propio mar cantábrico.
• Nacenaunaconsiderablealturaenla Cordillera Cantábricay tienenque salvar un gran desnivel en muy poco recorrido que no supera el centenar de kilómetros. Este desnivel puede alcanzar más de 2.000 m.
• Debido a quedescienden congran velocidad por lasfuertes pendientes, tienen una gran fuerza erosiva. Esta sería todavía mayor si las laderas de los relieves que atraviesan no estuvieran protegidas por la vegetación. Esto origina en el corte de relieves en hoces profundas y estrechas y la formación de cascadas o rápidos.
Los ríos cantábricos son numerosos, caudalosos y de régimen bastante regular gracias a la abundancia y constancia de las precipitaciones. A pesar de que las cuencas de los ríos que van a desembocar al mar cantábrico ocupan menos espacio que cualquiera de las cuencas de los colectores principales, como por ejemplo el Duero o el Tajo, sin embargo, su producción total de agua puede superar a estos. Aprovechando estas circunstancias y la facilidad que ofrece la topografía abrupta, se construyen pantanos destinados a la producción de energía eléctrica.
Los ríos de la vertiente cantábrica incluyen el Nalón (cuenca de 4.830 km2), el Navia (2.590 km2), el Nervión (1.900 km2), el Sella (1.284 km2), el Deva (1.195 km2), el Bidasoa (710 km2) y el Eo (819 km2).
4.2. VERTIENTE ATLÁNTICA
La vertiente atlántica es la de mayor extensión territorial, pues todos los grandes ríos peninsulares (salvo el Ebro) desaguan en el océano atlántico. Supone aproximadamente el 69% de las aguas superficiales peninsulares. Los ríos de la vertiente atlántica (excluyendo los gallegos por su longitud) presentan las siguientes características, influenciadas por el relieve de la Meseta y la depresión del Guadalquivir:
• Son ríos de gran longitud y pendiente suave. Su gran longitud se debe a que nacen en montañas alejadas de la costa atlántica. El Tajo es el río más largo de la Península Ibérica. El Tajo, con 1007 km, y el Duero, con 897 km, son los más largos, aunque en esta vertiente también hay ríos cortos como el Miño, de 310 km o el Tinto, con 93 km.
• Su fuerza erosiva es generalmente escasa dado que discurren por llanuras extensas, aunque forman barrancos en los desniveles o al encajarse en materiales duros, como ocurre en las penillanuras (ej. el Tajo).
• Presentan variaciones estacionales importantes en su caudal. Tienen un régimen hídrico muy irregular. Sufren un estiaje muy acusado en verano debido a que gran parte de su curso atraviesa zonas de clima mediterráneo continentalizado (España seca), con un gran parón de precipitaciones. Las aguas altas se dan en primavera y otoño. Las cuencas atlánticas están ocupadas por ríos caudalosos. En general, presentan un balance hídrico positivo. El caudal es abundante debido a la aportación de sus numerosos afluentes que nacen en las montañas que limitan las cuencas (como el Sistema Cantábrico, el Ibérico y el Central).
El caudal de las cuencas atlánticas disminuye conforme más al sur se sitúan, lo que refleja la distribución espacial de las precipitaciones (que decrecen de norte a sur y de oeste a este). Por ello, las cuencas del sur (Guadiana y Guadalquivir) tienen excedentes moderados en comparación con el Duero y el Tajo.
Cuatro grandes cuencas conforman esta vertiente:
A) Cuenca del Duero : Es la cuenca hidrográfica más extensa de la Península (97290 km2), pues ocupa la totalidad de la Submeseta norte. Nace en los Picos de Urbión (en el Sistema Ibérico) y desemboca en Oporto tras recorrer 897 km. Su extensa red de afluentes recoge las aguas de la Cordillera cantábrica, el Sistema Ibérico y el Sistema Central. Su régimen fluvial es pluvio-nival en la cabecera y pluvial en la Meseta. Sus afluentes más importantes son el Pisuerga y el Esla, por el norte, y el Adaja y el Tormes por el sur.
B) Cuenca del Tajo . Es el río más largo de la Península (1007 km, de los cuales 816 km están en territorio español) y la tercera cuenca más extensa (80.600 km2, 57750 km2 en España). Nace en la Sierra de Albarracín (Teruel) y recorre la mitad norte de la Submeseta sur entre el Sistema Central y los Montes de Toledo hasta desembocar en Lisboa
donde forma un estuario. Tiene un régimen pluvio-nival en cabecera fig. 4 Cuenca del Tajo (Sierra de Albarracín), que evoluciona a pluvial. Los afluentes
principales por la margen derecha son el Jarama, el Alberche y el Alagón. Sus afluentes de la izquierda, como el Guadiela, son menos caudalosos.
Cuenca del Guadiana (fig.5). Es la cuarta cuenca hidrográfica más
extensa de la Península con 67733 km2 (de los cuales 555512 km2 se encuentran en España. Aunque tradicionalmente se ha identificado su nacimiento en las Lagunas de Ruidera, hoy se considera que se encuentra aguas abajo, en Villarrubia de los Ojos. Desemboca en el Atlántico por Ayamonte y pasa por ciudades como y su cuenca queda delimitada por los montes de Toledo, Sierra Morena y la cordillera subbética. Tiene un régimen pluvial, con fuerte estiaje. Recibe como afluentes principales el Záncara y el Cigüela por la derecha, y el Jabalón y el Zújar por la izquierda. Es el menos caudaloso de los grandes ríos españoles, pero se han construido en su curso grandes embales para la irrigación de cultivos (como el de la Serena, el mayor de España).
D) Cuenca del Guadalquivir (fig. 6). Tiene una extensión de 57527 km2 y fig. 5 Cuenca del Guadiana más del 90% de su superficie es andaluza. El Guadalquivir nace en la
Sierra de Cazorla y desemboca en Sanlúcar de Barrameda después de recorrer 657 km (es el más corto de los grandes ríos peninsulares). El Guadalquivir es una excepción en España ya que es navegable desde la desembocadura hasta Sevilla. El régimen del Guadalquivir se considera complejo: en su parte alta, es de régimen pluvial subtropical debido a la escasa importancia de las alturas de las sierras de la cabecera y recibe los aportes de sus afluentes, siendo el más importante el Genil que, al nacer en Sierra Nevada, aporta aguas de fusión de las nieves. Esto provoca que el máximo de caudal del Guadalquivir se arrastre al mes de marzo. Recibe las escorrentías de las serranías béticas con afluentes como el Genil, el Guadiana Menor, y el Guadajoz. Por su margen derecha recibe aportes de Sierra Morena
de afluentes menos caudalosos como el Guadalimar, el Jándula, el
Guadalmellato, el Bembezar y el Viar. fig. 6 Cuenca del Guadalquivir
Junto a los grandes colectores de la Meseta (Duero, Tajo, Guadiana) y el Guadalquivir, la vertiente atlántica comprende otros dos sectores: los ríos gallegos y las cuencas atlánticas andaluzas.
4.2.1. RÍOS GALLEGOS
Los ríosgallegos, aunque seincluyen dentro dela vertiente atlántica, presentan similitudes hidrológicas con los ríos dela vertiente cantábrica. Son generalmente ríos cortos, con una pendiente menor que los cantábricos. Presentan un régimen pluvial oceánico, por lo que su caudal se mantiene abundante y regular durante todo el año, sin sufrir períodos de estiaje significativos, o siendo estos mucho más débiles que en otras zonas. La abundancia y regularidad del caudal se debe a las precipitaciones constantes y regulares de la zona. Un rasgo distintivo es que suelen desembocar en rías, formadas por la entrada de agua marina en antiguos valles fluviales.
Entre los ríos gallegos que desembocan en el Atlántico, destaca el Miño, considerado el río gallego por excelencia. Su cuenca hidrográfica es la más extensa de las cuencas cantábricas y gallegas. Nace en las montañas septentrionales de Galicia, en Lugo. Su cuenca tiene una extensión de 12.486 km². Su afluente principal es el Sil. Discurre de norte a sur hasta unirse con el Sil, y su último tramo sirve de frontera con Portugal, desembocando en Tuy.
Otras cuencas gallegas importantes son las de los ríos Ulla (2764 km²), Tambre (1.531 km²) o el Limia (2.370 km²).
4.2.2. CUENCAS ATLÁNTICAS ANDALUZAS
Además del Guadalquivir y el Guadiana (cuya desembocadura está en Ayamonte, en la frontera con Portugal), existen cuencas menores que vierten al Atlántico, especialmente en la costa atlántica andaluza (Golfo de Cádiz). Estos sistemas incluyen ríos como el Guadalete (3677 km), el Odiel (2310 km), el Tinto (739 km) y el Barbate (1290 km). Estos ríos atlánticos andaluces muestran un régimen parecido a los ríos mediterráneos, caracterizado por un fuerte estiaje en verano. El régimen pluvial del Golfo de Cádiz se describe como mediterráneo oceánico, muy seco en verano, pero con tres máximos de precipitaciones en otoño, invierno y primavera (500-700 mm)
4.3. VERTIENTE MEDITERRÁNEA
La vertiente hidrográfica mediterránea constituye el sistema de drenaje de los ríos que vierten sus aguas directamente al mar mediterráneo. Se extiende desde el cabo de Creus, en la frontera francesa, hasta la punta de Tarifa. Hacia el interior, la divisoria de aguas está marcada por el sistema ibérico y los sistemas béticos Comprende 182.661 km², ocupa el 31% de la superficie peninsular y drena aproximadamente el 25% de las aguas peninsulares. A excepción del Ebro, tienen estas características:
Los ríos son generalmente cortos (con la gran excepción del Ebro). Presentan cuencas reducidas y pendientes pronunciadas en sus cabeceras, debido a la proximidad de los relieves montañosos a la costa. Esta fuerte pendiente los hace ríos abarrancados, que erosionan violentamente las laderas deforestadas y arrastran derrubios.
El rasgo más distintivo de los ríos mediterráneos es su caudal escaso e irregular, determinado por la aridez estival y la escasa y desigual distribución de las precipitaciones del clima mediterráneo.
Sufren un estiaje muy acusado en verano. Este período de sequía estival puede ser muy prolongado, especialmente en los ríos más meridionales. La elevada evapotranspiración también contribuye a reducir su caudal.
Son propensos a sufrir crecidas o avenidas catastróficas (riadas). El caudal máximo de crecida puede ser hasta 200 veces superior a la media del caudal mínimo. Estas crecidas ocurren principalmente en otoño y se deben a las lluvias torrenciales o "gota fría" (DANAS) características de la meteorología mediterránea.
En esta vertiente, son frecuenteslas ramblas o torrentes, queson cursosintermitentesquesolo llevan agua deforma ocasional después de lluvias, y que permanecen secos la mayor parte del año.
El balance hídrico de las cuencas mediterráneas es notablemente negativo, a excepción de la cuenca del Ebro. El volumen de precipitaciones es escaso, con medias que apenas alcanzan los 400 mm/año en cuencas como el Segura y el Júcar. Esto resulta en un déficit muy acusado. El déficit anual de la cuenca mediterránea española se estima en unos 5.000 hm³.
Los ríos mediterráneos, como el Segura, Júcar y Turia, son de especial importancia para la agricultura de regadío. La necesidad de agua para la agricultura, la industria y el abastecimiento urbano ha hecho imprescindible la construcción de embalses para regular el caudal y mitigar las crecidas. Para compensar el déficit, se han realizado obras como el costoso trasvase Tajo-Segura.
Las cuencas hidrográficas más importantes de la vertiente mediterránea (excluyendo la del Ebro) son: la cuenca catalana, la levantina y la mediterránea andaluza.
4.3.1. CUENCA DEL EBRO
La Cuenca Hidrográfica del Ebro es la cuenca más importante de la vertiente mediterránea y representa una notable excepción dentro de las característicasfluvialesdel Mediterráneo peninsular. El Ebronacecerca del lago kárstico de Fontibre, en la Sierra de Híjar (cordillera cantábrica) y recorre el valle que lleva su nombre, enmarcado entre la cordillera Cantábrica, los Pirineos, el Sistema Ibérico y la cordillera Costero-catalana, hasta desembocar en Deltebre (Tarragona) donde genera un delta.
La cuenca del Ebro es la más extensa de España y la segunda más grande de toda la península ibérica, con una superficie de 85.534 km2. Con una longitud de 930 km, el Ebro es el río más largo de España y el segundo de la Península.
fig. 7 Cuenca del Ebro El Ebro es el río más caudaloso de España, con un caudal medio registrado
de 600.0 m³/s en Deltebre y un volumen total de recursos de 6.948 hm³/año. Su caudal absoluto en Zaragoza es de 234,32 m³/s. A diferencia de la mayoría de las cuencas mediterráneas, que presentan déficits, la cuenca del Ebro tiene un balance hídrico positivo de 5.323 Hm³.
El Ebro drena una gran extensión, recogiendo el aporte de sus afluentes pirenaicos e ibéricos. Los afluentes pirenaicos (margen derecha) másdestacadosson elAragón,Gállego ySegre. Por su parte, losafluentesibéricos (marguen derecha) aportan un caudal menor, destacando el Jalón.
régimen del Ebro es el más complejo de las grandes arterias peninsulares. Predomina el régimen pluvio-nival. En su curso superior (cerca de sus fuentes), presenta un carácter pluvio-nival. A medida que se adentra en la Depresión del Ebro, este carácter es sustituido por el pluvial mediterráneo debido a los aportes locales. Al recibir los grandes aportes, recupera su carácter pluvio-nival, que mantiene hasta su desembocadura (en Tortosa). Esto da como resultado un caudal irregular, con un estiaje acusado en verano, registrando su mínimo en agosto. Las avenidas (crecidas) suelen ser primaverales, coincidiendo con la fusión acelerada de las nieves invernales en las zonas montañosas.
4.3.2. CUENCAS CATALANAS O CUENCA INTERNA DE CATALUÑA
Estas cuencas suman algo más de 15000 km². Nacen en los Pirineos orientales o en las cordilleras costero-catalanas. Los ríos catalanes presentan regímenes fluviales irregulares. Su régimen se clasifica como de alimentación mixta o pluvio-nival en las cabeceras, ya que reciben aportes de las cimas del Pirineo. Son cursos que acusan fuertes periodos de sequía. La influencia del clima mediterráneo provoca un estiaje acusado en verano. Son ríos muy cortos y de fuerte pendiente desde su nacimiento. Entre ellos destacan el Ter (3.010 km²), el Llobregat (4.948 km²), el Fluviá y el Muga.
4.3.3. CUENCA DEL LEVANTE
Los ríos de la cuenca del Levante se localizan en la franja costera mediterránea, principalmente en el litoral valenciano. Nacen en el sistema ibérico y en la cordillera subbética. El régimen de estos ríos es pluvial mediterráneo levantino o pluvial mediterráneo puro, característico del litoral levantino. Tienen un caudal escaso o muy reducido y son altamente irregulares. La escasa precipitación (medias que apenas alcanzan los 400 mm/año en cuencas como el Júcar y el Segura) y la elevada
evapotranspiración contribuyen a este caudal reducido. Presentan un fuerte y profundo estiaje estival (sequía de verano), coincidiendo con el parón de precipitaciones del clima mediterráneo. Son propensos a sufrir crecidas torrenciales y catastróficas (riadas), que ocurren principalmente en otoño. Estas crecidas son causadas por las lluvias torrenciales, a
menudo asociadas al fenómeno de la "gota fría" o DANAS. La construcción
fig. 8 Cuenca del Levante
de embalses se realiza en parte para intentar regular el caudal y mitigar estas crecidas devastadoras.
Las principales cuencas, clasificadas como de tamaño mediano, son las de los ríos Júcar (21.527 km2), Turia (6.394 km2), Mijares (4.028 km2) y Segura (14.936 km2). Todos ellos con cabecera en el sistema ibérico salvo el Segura que nace en la cordillera subbética. Otros ríos relevantes de esta cuenca son el Vinalopó (1.691 km2), el Palancia (910 km2) y el Serpis (752 km2).
4.3.3. CUENCAS MERIDIONALES ANDALUZAS
Esta zona, también denominada la cuenca del sur o ríos meridionales, presenta las características másextremasdel clima mediterráneo. Recogen las aguas que descienden de la cordillera penibética y de los sistemas béticos en general, desembocando directamente en el Mediterráneo. Son ríos muy cortos y con cuencas reducidas. Las cuencas mediterráneas andaluzas cuentan con ríos que tienen que salvar grandes desniveles, pero cuyo poder erosivo es menor que los ríos cantábricos debido a que su caudal esmuyescaso eirregular. Presentan el régimen pluvialsubtropical, con un estiaje veraniego muy acusado y largo (de tres a cuatro meses). Las aguas altas (caudal máximo) se deben principalmente a las lluvias invernales (febrero-marzo) y disminuyen en enero.
La cuenca más importante es la del río Guadalhorce (3.147 km2), aunque fig. 9 Cuenca sur existen otras cuencas destacadas como las de los ríos Guadiaro (1.504
km2), Guadalfeo (1.150 km2), Almanzora (2.650 km2), Andarax (2.187 km2) y Adra (747 km2).
Los archipiélagos balear y canario carecen de una red hidrográfica y de ríos propiamente dichos. Poseen arroyos o corrientes de agua de escaso caudal, alimentados por manantiales. En Canarias, la sobreexplotación de los acuíferos ha supuesto que apenas existan arroyos permanentes en la actualidad. Estos cauces intermitentes de agua reciben el nombre de torrentes en Baleares y barrancos en Canarias.
5. USO Y APROVECHAMIENTO DE LAS AGUAS
El aprovechamiento hídrico se define como el conjunto de actividades y sistemas destinados a la gestión y utilización del agua para diversos propósitos humanos y económicos.
5.1. CONTEXTO HISTÓRICO
El aprovechamiento del agua en España tiene una rica historia que se remonta a la época romana, con la construcción de acueductos y sistemas de regadío. Posteriormente, los musulmanes desarrollaron una sofisticada cultura del agua orientada a la agricultura, sentando las bases de muchas prácticas que aún continúan, especialmente en las huertas de Valencia, Murcia y la campiña andaluza. Ya en 1900 existía un importante número de presas en España, pero fue durante el siglo XX cuando su cifra aumentó espectacularmente, con el Plan Nacional de Obras Públicas de 1933 y a partir de 1960 en la dictadura franquista.
5.2. BALANCE HÍDRICO
El balance hídrico es a la relación entre la cantidad de agua disponible (aportación) y la demanda que se hace de ella en un territorio. Este balance es un indicador crucial para la gestión de los recursos hídricos. El clima es el factor más influyente en la variación de los balances hídricos. Para el análisis del balance hídrico es necesario conocer tanto la oferta de agua como su demanda:
Oferta (aportación natural). La cantidad de agua que transporta un río (su caudal) procede de la escorrentía; esta tiene una relación directa con el total de precipitaciones que registra un clima. Se estima que el volumen medio de precipitaciones en España es de 346.000 hm3, pero aproximadamente dos tercios de este volumen se devuelve a la atmósfera mediante la evapotranspiración, quedando el tercio restante como aportación a la red fluvial.
Demanda (usos y consumo). La interferencia humana en los regímenes fluviales se debe a la necesidad de almacenar agua para consumo humano y usos agrícolas o industriales.
Aunque el balance hídrico en España es positivo en total, se distribuye de manera muy irregular, lo que crea notables contrastes hidrológicos.
Zonas con excedente (balance hídrico positivo). Los saldos son positivos en las cuencas situadas al norte del Tajo. La vertiente atlántica en su conjunto tiene un excedente cercano a 25.000 hm3.
o Las cuencas de la vertiente cantábrica (como la del Miño, Sil, Nalón, Deva y Nervión) son muy caudalosas y registran un balance positivo significativo (13846 hm3) debido a la abundancia y regularidad de precipitaciones (superiores a 800 mm/año).
o Las cuencas de la Meseta y el sur atlántico también son positivas, pero el caudal disminuye de norte a sur. Ejemplos son el Duero (4.505 hm3) y el Tajo (5.115 hm3). El río Ebro, que desagua en el Mediterráneo, es la excepción, con un balance positivo de 5.323 hm3.
Zonas con Déficit (Balance Negativo): La vertiente mediterránea en su conjunto presenta déficits muy acusados. o El déficit de la cuenca mediterránea española se estima en unos 5000 hm3 anuales.
o Comunidades como Andalucía, Murcia, la Comunidad Valenciana, Cataluña, las Islas Baleares y las Islas Canarias tienen un balance hídrico negativo.
o Ejemplos de cuencas con déficit: la cuenca del Segura (−1.702 hm3) y las Islas Canarias (−111 hm3).
Debido a estos desequilibrios, se hace necesaria la regulación de las cuencas mediante la construcción de embalses y trasvases (como el Trasvase Tajo-Segura, que compensa el déficit del Levante) para llevar agua a las zonas deficitarias.
5.3. PRINCIPALES USOS DEL AGUA
La demanda actual de agua en España supera los 30.000 hm³. El consumo se clasifica en usos consuntivos (donde el agua se consume o evapora) y usos no consuntivos (donde se utiliza en su medio natural).
5.3.1. USOS CONSUNTIVOS (AGRARIO, URBANO E INDUSTRIAL)
El consumo de agua se distribuye de manera muy desigual entre los diferentes sectores, predominando claramente el sector primario:
1. Usos agrarios (regadío). Constituyen el mayor porcentaje del consumo total, estimado en el 80%. Los usos agrarios son considerados usos consuntivos, y el agua utilizada en la agricultura se consume casi totalmente. Los ríos mediterráneos (Segura, Júcar, Turia) tienen especial importancia para la agricultura de regadío, a pesar de su caudal reducido e irregular. Las cuencas que más agua dedican al riego son la del Segura (14% de la superficie de la cuenca), seguida por la del Ebro (9%) y las del Guadalquivir y Júcar (7%).
2. Abastecimientos urbanos e industriales. Representan el resto del consumo consuntivo.
a. Uso urbano: Supone alrededor del 14% del consumo total. Se utiliza para usos domésticos y servicios públicos. El consumo medio es superior a 300 litros por habitante al día, y en zonas turísticas existe una fuerte estacionalidad en la demanda.
b. Uso industrial: Supone alrededor del 6% o 7% del consumo total. El agua se utiliza para procesos como refrigeración o limpieza. Aunque las industrias suelen devolver el agua al medio natural (uso no totalmente consuntivo), la reutilización no siempre es posible si los vertidos son muy contaminantes.
5.3.2. USOS NO CONSUNTIVOS (ENERGÉTICOS Y AMBIENTALES)
El agua también cumple funciones energéticas y recreativas, sin ser consumida del medio:
Producción hidroeléctrica. El agua es una fuente energética crucial. España cuenta con más de 1.350 centrales hidroeléctricas (de las que cerca de 1.200 son centrales de menos de 10 MW), generalmente ubicadas en los cursos altos de los grandes ríos. Las condiciones morfológicas del relieve condicionan el tipo de centrales, aprovechando desniveles o valles encajados. El máximo potencial energético se encuentra en el Norte.
Ambiental y recreativo. Incluye el ocio, el recreo náutico y el valor paisajístico.
5.3.3. SISTEMAS DE GESTIÓN E INFRAESTRUCTURAS (INTERVENCIÓN HUMANA)
La intervención humana (factores antrópicos) modifica significativamente los regímenes fluviales. La gestión del agua se regula mediante las confederaciones hidrográficas (entidades de competencia estatal que administran las grandes cuencas) y las agencias del agua autonómicas para las cuencas internas.
Las obras humanas responden a una doble necesidad: regular las cuencas para disminuir riesgos de inundaciones y almacenar agua para usos económicos.
1. Embalses y presas. Son fundamentales para la regulación del caudal y el almacenamiento de agua. Permiten regularizar el caudal de los ríos (minimizando los efectos destructivos de las crecidas y los estiajes agudos). La retención de derrubios (sedimentos) en los pantanos ha provocado una disminución de la carga transportada por los ríos, lo que lleva a un retroceso de la línea de costa en las desembocaduras deltaicas, como se observa en el Ebro y el Llobregat.
2. Trasvases fluviales. Son obras de ingeniería que conectan cuencas para compensar el déficit hídrico regional. El Trasvase Tajo-Segura es uno de los proyectos hidráulicos más significativos. Su objetivo es aliviar la situación del Levante, una zona deficitaria.
3. Desaladoras. Se utilizan para obtener agua potable a partir del agua marina, especialmente en zonas con escasez como Canarias (que fue pionera en los años 60) y el litoral mediterráneo.
4. Depuradoras. Las aguas residuales urbanas deben depurarse. El agua reutilizada, aunque en aumento, sigue siendo escasa (solo el 10,7% del total reciclado se aprovecha) y se destina mayoritariamente a la agricultura.
5.3.4. PLANIFICACIÓN Y DESAFÍOS
La gestión del agua se enfoca en la sostenibilidad y la eficiencia. La Ley de Aguas de 1985 y la Directiva Marco del Agua de 2000 (que busca la protección de ecosistemas, el uso sostenible y la reducción de la contaminación) son pilares legales. Los principales desafíos actuales incluyen el consumo excesivo, la creciente demanda, el uso inadecuado y la contaminación. La planificación hidrológica debe abordar tanto las necesidades actuales como los retos futuros relacionados con el cambio climático y la presión sobre los recursos, especialmente en las cuencas del sur peninsular y mediterráneas.
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