1. Una época de graves y numerosas crisis
El siglo XVII fue un periodo de crisis demográfica, económica y social en Europa, aunque no afectó igual a todas las regiones.
Crisis demográfica
La población dejó de crecer por el aumento de la mortalidad, causado por:
Hambrunas por malas cosechas.
Guerras y saqueos.
Epidemias como peste, tifus o viruela.
Migraciones, tanto forzadas (como la expulsión de hugonotes) como voluntarias hacia América
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Crisis agraria
La agricultura sufrió una fuerte crisis por:
Técnicas de cultivo pobres y agotamiento del suelo.
Empeoramiento climático, con heladas, lluvias intensas y sequías.
Caída de precios agrícolas por menor demanda.
Solo mejoró en zonas como Inglaterra y Países Bajos gracias a nuevas técnicas como la rotación de cultivos.
Crisis artesanal y comercial
En el sur europeo, los gremios frenaban innovaciones.
En Inglaterra, Países Bajos y zonas de Francia y Alemania se extendió el sistema doméstico, con productos más baratos.
El liderazgo comercial pasó a ingleses y holandeses, que impulsaron el comercio internacional y el comercio triangular.
Crisis social
Los gastos militares y el lujo de las cortes aumentaron los impuestos.
La nobleza perdió ingresos y presionó más al campesinado.
La población urbana también se empobreció.
El malestar generó revueltas en ciudades y campos.
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Medicina y epidemias en el siglo XVII
Enfermedades y epidemias
La gente podía morir de peste, tifus, paludismo o gripe.
En una epidemia de peste se imponía la cuarentena, pero los médicos ignoraban el origen de muchas enfermedades.
Suciedad
Las ciudades estaban muy sucias: aguas residuales, animales, desechos en calles y pozos. Parte se arrojaba a ríos o se vendía como abono.
Tratamientos
Los ricos eran tratados en casa; los pobres, en hospitales saturados.
Los remedios habituales eran sangrías, purgantes, vomitivos y preparados como la triaca (con opio y carne de víbora).
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2. La decadencia de la monarquía hispánica
En el siglo XVII la monarquía española sufrió serios problemas económicos, políticos y sociales.
Los reyes y los validos
Felipe III, Felipe IV y Carlos II delegaron el gobierno en sus validos.
Felipe III confió en el duque de Lerma, que buscó la paz exterior (Pax hispánica) y gestionó la crisis financiera.
Felipe IV nombró al conde-duque de Olivares, que:
Intentó reformas financieras (acabaron en bancarrota).
Impuso la Unión de Armas, obligando a todos los reinos a aportar dinero y soldados.
Redujo la autonomía de los reinos.
Problemas internos
Expulsión de los moriscos (1609): causó graves daños económicos y demográficos, sobre todo en Aragón.
Crisis de 1640: Cataluña, Portugal y otros territorios se rebelaron. Portugal logró su independencia en 1668 gracias al apoyo de potencias europeas.
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Línea del tiempo esencial
1598: Felipe III
1609: Expulsión de los moriscos
1621: Felipe IV
1640: Revuelta catalana y separación de Portugal
1648: Paz de Westfalia
1659: Paz de los Pirineos
1665–1700: Carlos II
1700: Inicio de la Guerra de Sucesión
3. El fin de la hegemonía española
De la paz a la guerra
Felipe III y su valido el duque de Lerma, faltos de recursos económicos, emprendieron una política exterior pacifista, conocida como Pax hispánica. Firmaron la paz con Inglaterra en 1604 y la Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas en 1609.
Al subir al trono, Felipe IV reanudó la guerra contra las Provincias Unidas en 1621 e intervino en la guerra de los Treinta Años como aliado del emperador del Sacro Imperio en su lucha contra los príncipes alemanes protestantes.
Ante el temor de que la monarquía hispánica mantuviera su hegemonía, Francia decidió en 1635 apoyar al bando protestante. Esta decisión influyó en la marcha de la guerra y en la necesidad de alcanzar acuerdos de paz.
La nueva hegemonía europea
Con esta voluntad se firmó la Paz de Westfalia en 1648, que ponía fin a la guerra de los Treinta Años y obligaba a España a reconocer la independencia de las Provincias Unidas.
Pero la paz no fue completa: Francia y España continuaron la guerra hasta 1659, año en que se firmó la Paz de los Pirineos, por la que España entregaba algunos territorios a Francia.
Con estas paces se ponía fin al dominio de los Habsburgo en Europa y se lograba un nuevo equilibrio. Francia se convirtió en la nueva potencia hegemónica, mientras España mantenía su imperio americano pero perdía su primacía europea.
4. El absolutismo francés. Luis XIV
La monarquía absoluta
Luis XIV instauró una monarquía absoluta al concentrar en su persona todos los poderes del Estado. Solo respondía ante Dios, de quien consideraba que recibía el poder y era su representante en la tierra.
Conocido como el Rey Sol, Luis XIV (1643–1715) se convirtió en el modelo de monarca absoluto que imitaron otros reyes. Así:
Dirigió personalmente el Estado, sin convocar los Estados Generales y sin ministros con responsabilidad política.
Controló a la nobleza, atrayéndola a la corte de Versalles para hacerla depender del favor real.
Centralizó la administración, reduciendo el poder de instituciones locales y creando leyes y funcionarios que actuaban en nombre del rey.
- LUIS XIV EL REY SOL: EL ESTADO SOY YO
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La política exterior francesa
Luis XIV estableció alianzas y emprendió guerras para ampliar sus territorios a costa de los Habsburgo.
Francia creó un imperio colonial. A principios del siglo XVII los franceses fundaron Quebec y desde allí se extendieron hacia la costa del Pacífico, aunque su avance fue frenado por los colonos británicos.
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Los problemas religiosos
Luis XIV decidió someter la Iglesia francesa a su autoridad y afianzar el catolicismo.
Prohibió a los hugonotes practicar su fe, destruyó sus iglesias y expulsó a sus pastores. Como consecuencia, unos 300.000 hugonotes abandonaron Francia, lo que provocó un grave perjuicio al país.







